Fisioterapia y Fisioterapia deportiva en Tres Cantos

Clínica Olea

En consonancia con el estilo de trabajo que se establece en “Clínica Olea” se realiza un tratamiento de fisioterapia centrado en una intervención de calidad. Para ello iniciamos nuestro trabajo realizando un profundo estudio de la patología del paciente, clave para poder establecer el mejor tratamiento centrado en conseguir un movimiento amplio, libre e indoloro, para lo cual aplicamos fundamentalmente técnicas de terapia manual como tratamiento de tejidos blandos, movilizaciones y manipulaciones articulares, neurales, aparato respiratorio, linfáticas, fasciales, puntos gatillo, etc. y sin olvidarnos de la importancia del ejercicio terapéutico, educación terapéutica, re-educación postural y la propia implicación del paciente

Especialidades

Tratamiento de cualquier lesión del aparato locomotor, siendo algunas de las más habituales los dolores de espalda (cervicalgias, dorsalgias, lumbalgias), dolores relacionados con protusiones o hernias discales, tendinitis, ciáticas, fascitis, epicondilitis, esguinces, escoliosis o tratamientos postoperatorios entre otros. El plan de tratamiento que se establece en estos casos va encaminado principalmente a aliviar el dolor, reducir la inflamación, recuperar la movilidad y conseguir la recuperación funcional del paciente

Damos gran importancia a la prevención, de forma que nuestro trabajo se centra en gran medida en evitar que llegue a producirse la lesión. En caso de que suceda, nuestro objetivo fundamental es conseguir que el paciente se pueda recuperar en el menor tiempo posible para volver a la práctica deportiva, con garantías, y de forma que se reduzca al máximo la posibilidad de recaídas.

La fisioterapia neurológica es la parte de la fisioterapia que va encaminada al tratamiento de las alteraciones debidas a afectaciones del sistema nervioso central o periférico. El objetivo de nuestra intervención en este caso es mejorar la calidad y eficacia de los movimientos, el control postural, mejorar la marcha, la estabilidad, reducir la espasticidad, los temblores o la fatiga, todo ello con una finalidad última: la búsqueda de la autonomía y la independencia en las actividades de la vida diaria para así mejorar la calidad de vida tanto del paciente como del familiar o cuidador.

La disfunción o trastorno de la articulación temporomandibular (ATM) es muy común y afecta entre un 20% y un 40% de la población. El dolor de mandíbula es uno de los síntomas más característicos de la disfunción de la ATM y el tratamiento conservador es eficaz en el 90% de los casos. También se pueden producir chasquidos, bloqueos articulares, etc. La alteración disfuncional más frecuente es el síndrome de disfunción temporomandibular, que está causado por un mal funcionamiento entre las diferentes partes de la articulación (disco articular, cóndilo, fosa y eminencia).

Antes denominada “cefalea por contractura muscular”, es el dolor de cabeza más frecuente dentro del campo de las cefaleas de origen no vascular. Puede llegar a producir mareos o vértigos, y suele estar originado por ansiedad o estrés.

El sistema linfático (a través de la linfa) elimina sustancias de desecho, depura agentes patógenos, los combate y neutraliza los daños. Cuando el sistema linfático no funciona correctamente se produce lo que denominamos linfedema, que es debido a una acumulación de linfa por falta de un correcto drenaje. A través de movimientos suaves, lentos y repetitivos, además de la estimulación de los ganglios, conseguimos favorecer la circulación de la linfa.

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