
El core y su importancia
El core, también conocido como powerhouse o faja abdominolumbar, es el centro del cuerpo y juega un papel fundamental en la estabilidad y el equilibrio. Vamos a explicar por qué es tan importante.
¿Qué es el core?
Se trata de un conjunto de músculos situados en el abdomen, espalda, pelvis y caderas. No se centra en grandes movimientos, sino en proporcionar estabilidad, proteger la columna y mejorar la respiración.
Funciones principales del core
- Aporta estabilidad y equilibrio.
- Protege la columna vertebral.
- Optimiza la respiración y la eficiencia energética.
- Previene lesiones y mejora el rendimiento deportivo y cotidiano.
El core se activa antes de cualquier movimiento, garantizando la estabilidad necesaria para realizarlo de forma segura y eficaz.
Core y lesiones
En nuestra clínica de fisioterapia en Tres Cantos observamos habitualmente cómo la debilidad del core provoca lesiones como sobrecargas, lumbalgias, ciáticas o incluso hernias discales.
Cómo trabajamos el core en Clínica Olea
Ofrecemos un trabajo muy específico con el método Pilates, adaptado a todas las edades, patologías y niveles de exigencia. Con ello conseguimos fortalecer el core y prevenir futuras dolencias.
Este artículo tiene carácter informativo. Ante cualquier duda, recomendamos acudir a profesionales especializados. En Clínica Olea (Av. de Viñuelas, 36 Posterior) contamos con fisioterapia y entrenamiento terapéutico en Tres Cantos, y en CO Center · Estudio de Pilates (C/ Comercio, 4 · Local F) con clases de Pilates.
Preguntas frecuentes
¿El core son solo los abdominales?
No. El core incluye abdominales, suelo pélvico, diafragma y musculatura profunda de la espalda. Trabajar solo la pared abdominal deja fuera buena parte del sistema que estabiliza la columna.
¿Hacer abdominales clásicos fortalece el core?
Fortalece un músculo, no la función. El core trabaja estabilizando mientras te mueves, así que se entrena sobre todo con ejercicios de control y anti-movimiento, no con repeticiones de flexión de tronco.
¿Con qué frecuencia hay que trabajarlo?
Dos o tres sesiones por semana bastan para notar cambios en unas semanas, siempre que la técnica sea correcta. La constancia importa más que la intensidad.
